Maza para picar esparto pequeña

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€150,00
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Maza para picar esparto pequeña

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Esta maza de mediados del siglo XIX para picar esparto está hecha de madera de encina maciza. Es una herramienta etnológica original, utilizada tradicionalmente en el entorno rural para picar y ablandar fibras de esparto o como mano de mortero gigante. Fue hecha de manera artesanal y torneada a mano, una técnica que consiste en hacer girar continuamente la pieza de madera con un torno activado por una manivela o a pie, mientras se le daba forma con gubias y formones. El satinado es el resultado de la oxidación natural de la madera y del roce suave de las manos y del trabajo con el propio esparto crudo. La encina es una de las maderas más nobles, densas y resistentes de la península ibérica. Su dureza explica por qué, tras más de un siglo, apenas tiene desgaste por los golpes y ha resistido también el ataque de la carcoma (que prefiere maderas más blandas y ligeras, como el pino).

La presencia de estas piezas era común en las alquerías, una casa de labor con finca agrícola, típica del Levante peninsular (Comunidad Valenciana y Murcia). Aunque esta herramienta era popular entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, a partir de los años 60, con la llegada masiva de las fibras sintéticas y el plástico, decayó drásticamente la producción del esparto, momento en el que esta herramienta fue desechada de los hogares de muchos.

 

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Información extra:

El esparto normalmente se tenia que procesar para hacerlo más flexible y fácil de trabajar. Este procedimiento consistía en preparar las fibras mediante el macerado, el secado y, posteriormente, el picado o majado.

Para realizar esta tarea se colocaban pequeños manojos de esparto sobre una superficie y se golpeaban repetidamente hasta conseguir que las fibras quedaran separadas y aplanadas. Como resultado, el esparto adquiría una textura más suave y manejable que el utilizado en crudo. Una vez preparado, se reunía en manojos y se conservaba en un lugar seco.

La herramienta utilizada para este trabajo era una maza de madera, elaborada habitualmente con encina o, en algunos casos, con olivo. Los golpes podían realizarse sobre una piedra plana y gruesa o sobre un tronco de madera. Esta superficie recibía el nombre de «picaera».

Era habitual encontrar estas herramientas en cortijos y alquerías, donde el trabajo podía realizarse en espacios como el corral o la cuadra. Al tratarse de una actividad que se hacía sentado, se aprovechaban para ella los momentos en los que no era posible realizar otras labores, especialmente los días de lluvia. 

Esta forma de trabajar explica el refrán «Si quieres descansar, ponte a picar esparto». La expresión se aplicaba a una tarea que, aunque requería esfuerzo, permitía permanecer sentado y realizarla sin las exigencias físicas propias de otros trabajos del campo. 

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